Pensar en positivo no es algo a lo cual la mayoría de las personas esté acostumbrado. Por naturaleza, solemos pedir lo que NO queremos que nos pase... pensamos en negativo intentando alejar aquello que no deseamos en nuestra vida.
Y el efecto que eso trae es que nunca podamos mirar a la vida y lo que en ella nos sucede de modo positivo, además de actuar en forma contraria a lo que realmente nos gustaría que nos esté pasando: "No quiero que esto me vuelva a suceder nunca más" sólo hace que lo estemos atrayendo.